| Cara sur Aguja Poincenot |
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Esteban Degregori, Editor Revista Vertical Argentina Cuatro de la tarde en Mar del Plata, suena el teléfono, es mi amigo el Capi residente en El Chaltén: se viene una racha larga, vayan viniendo! Al mejor estilo bolsa de valores se desata una corrida vertiginosa; hablo a Nico en Bariloche: che viene la racha, sacá el pasaje!, yo voy a la agencia y saco el mÃo, - mañana me voy a Chaltén mi amor, en diez dÃas vuelvo, besos a los niños- y al bondi para Buenos Aires... Después de un dÃa ajetreado y de encontrarme en el mismo avión con Nico, estamos en Chaltén acodados en una barra tomando un Fernet, entre amigos y recuerdos vamos juntando el equipo que falta para salir mañana al mediodÃa tranqui para Niponino. Por la mañana pasamos a buscar unos chocolates por lo de Anabel, armamos el macuto gigante pensando en quedarnos unos seis dÃas y hacer algún doblete. El dÃa se hace largo y los kilómetros van calmando nuestras ansias, este lugar queda cada vez más lejos, como dice el Yeti, y es que el tiempo pasa. Llegamos y nos instalamos. Hay mucha movida en el vivac, algunos escaladores, y hasta un equipo que filma una pelÃcula, todos arman un lindo circo. Preparamos todo para intentar mañana la Exocet en la Aguja Standhardt. Cuando suena el despertador el clima no aporta motivación y la realidad es que estamos molidos, por unanimidad seguimos durmiendo. Cuando el calor aprieta salimos a retorcer un poco los huesos, vamos a mirar la pared más de cerca y salimos de excursión. Donde comienza la subida nos ponemos a observar la pared, esta re cargada, no solo esa aguja sino todo el cordón del Torre. Estando inmersos en ese letargo intrascendente, como dirÃa mi compadre, vemos acercarse tres figuras tambaleantes, son Charly Cabeza, Pablo Pontoriero y Julián Casanovas, vienen de probar Exocet y no les fue muy bien, estaba muy cargado y pasaron un vivac memorable al ritmo del castañeo de sus dientes. Caminamos un poco juntos y volvemos al vivac mirando con cariño las oeste del cordón del Fitz. Por la tarde está decidido, iremos a la vÃa Fonrouge-Rosasco en la cara sur de la Poincenot, no tenemos topo pero la lÃnea se adivina en semejante pared como uniendo los puntos débiles, eso esperamos. Armamos un equipo liviano que incluye el jetboil y una bolsa, prevemos un frÃo vivac en algún lugar lo más alto posible. A las tres suena el despertador! Desayunamos algo y cruzamos el glaciar para llegar a la altura de Polacos, ahà nos unimos al Yeti, Ale y MartÃn que van a la Angloamericana de la Aguja Rafael. Entre risas y patinones, llegamos cada uno a su pie de vÃa. Hacemos unos fideos para arrancar con la panza llena, el clima está muy frÃo y comienza a neviscar. Encaramos en ensamble los primeros largos, el pronóstico marcaba esta desmejorÃa pero nos hace dudar, al final largo a largo se va componiendo y vemos como los chicos en la Rafael disfrutan del sol mientras nosotros en la cara sur estamos con las camperas de pluma. Todos los largos nos tienen preparada una dura batalla, viene bien y de repente una sección de offwith, algo de hielo, alguna placa expuesta; todo muy entretenido que nos exige utilizar todas las técnicas conocidas, incluso en un largo Nico utiliza la del revoleo de cintas para enlazar una roca dentro de una fisura ancha. De a poco vamos viendo que estamos muy a la derecha de la que pensamos es la vÃa original, apuntamos a un col lejos sobre nuestras cabezas, vamos trazando una diagonal hacia la izquierda, (después nos enteramos de que abrimos una variante). Al llegar a la base del diedro de la Fonrouge vemos para arriba y queda un trecho largo, asà que optamos por armar el vivac. Empezamos a las siete de la mañana y son las diez. Se suceden las tareas de instalarse, derretir nieve, comer algo y a tratar de acomodarse los dos en una bolsa! Forzados por la incomodidad a las seis estamos arriba, desayunamos una sopa y a escalar, quiero trepar lo más posible con los guantes pero a poco de salir hay que empezar a apretar! Ahora estamos en el camino que eligió Fonrouge para terminar esta pared, es increÃble que en 1968 subiera por acá! Los largos son duros y aun con el equipo moderno son comprometidos y expuestos, como dijo Salvaterra cuando hizo la primera repetición. A media mañana y después de arrastrarme por el último offwith llegamos al hombro donde llega la Carrington-Rouge, lo que vemos es bastante desalentador, estamos muy lejos de la parte central de la aguja y no se ve claro como seguir. Nico toma la punta candente y comienza a malabarear para subir una agujita que nos abre el camino a una travesÃa que incluye un rapel. Esto nos deja bien en la cara oeste y después de hacer un largo más ya estamos en terreno fácil. Sale con fritas el ensamble y después de una caminata larga llegamos al hombro donde termina la rampa Williams. Momento de vacilación, es tarde y no conocemos los rapeles, asà que decidimos iniciar el descenso. La nieve está en su punto justo… para hundirse y putear en arameo, rapeles y caminata hasta el Paso Superior, pique rápido y le metemos pata para usar la última luz en la parte más complicada de la bajada hasta la laguna. Mezclando culipatÃn con hundimientos hasta la cintura llegamos a la laguna que está en su punto justo: congelada pero no tanto… estamos fritos, asà que encaramos por el medio, cinco pasos, una pata se hunde, paso tras paso y caminando con los brazos abiertos como Cristo llegamos a la orilla, uf! lo más extremo de los últimos dÃas. Lo que siguió puede describirse como dos amigos bajando con las botas por el bosque, montañas increÃbles iluminadas por la luna llena, charla interminable y alucinaciones por el cansancio, yo vi una Renault express entre los árboles! Poco a poco se ven las luces de Chaltén. Hace cinco dÃas estaba muy lejos de estas montañas, ahora, después de escalar y caminar, me siento un poco más cerca… hasta la próxima vez.  Nota del Editor: bondi: argentinismo que refiere a los buses de corta-media-larga distancia. Aquà les dejamos una galerÃa de fotos...
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