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Hipercomercialización de la montaña, un debate postergado Imprimir Correo electrónico

larga espera en Everest - Bandas Amarillas - fotos del perfil público de Facebook de Tim RippelLa temporada del Himalaya nepalés finalizó, y ya comenzó la del Karakorum, pero el tema sigue muy pendiente y merece tomarnos un minuto y reflexionar. Las fotos que dieron vuelta al mundo acerca de la cola de poco más de 200 personas tratando de hacer cumbre en el pico más alto del mundo, sumado a la gran cantidad de víctimas por caídas de piedras y avalanchas antes del campo 3, dio como resultado gran cantidad de análisis sobre el estado de la actividad.

A esto se suma que varios escaladores de elite que se retiraron de la montaña por creer que la situación de la montaña no ameritaba arriesgarse (ver nota a Simone Moro en desnivel.com).

Es el Everest el paradigma de la sobrecomercialización de las actividades de montaña?

Pregunta complicada de realizar sin meterse con una profesión noble como la del guía de montaña y poner un manto de duda sobre la ética de la actividad. Sin embargo, la foto de Tom Rippel que encabeza la nota, es una muestra ineludible de que es necesario el debate acerca de cómo se ingresa en la actividad y cuales son los límites para que el neófito practique el montañismo sin ponerse en peligro a sí mismo y a los demás.

Es claro que el trabajo de guía ha llegado a un pico de profesionalización tan impresionante que ha llevado a que cualquiera, con un nivel físico adecuado puede realizar una actividad importante casi sin tener experiencia alguna. Eso por un lado es admirable, pero peligroso si no se tienen límites éticos bien delimitados.

Muchos argumentan para rebatir las críticas, que si no se va a la montaña nadie entiende cómo es la cosa y se habla por hablar, pero lamentablemente mediante la gran cobertura mediática que se vive en la actualidad, esa realidad nos llega a muchos sin la necesidad de acercarnos a esos lugares. Videos, fotos, reportes online etc. por lo que claramente se puede observar que acontece en cualquier parte del mundo, en cualquier montaña del mundo.

Plantear esto, es elitista?


No por pedir que la gente que entra a un entorno de montaña, aislado, lo haga con responsabilidad y conocimiento para hacerlo es ser elitista. Es un contra-argumento muy esgrimido por los que defienden la expansión de la industria de las “actividades extremas”.

No por pedir experiencia en la actividad se pide prohibir o limitar, tal vez esto último llega siempre de la mano o como consecuencia de algún acto irresponsable. La capacidad, los conocimientos ayudan a minimizar los riesgos de cualquier eventualidad. Muchos montañeros pasan muchos años perfeccionando técnica, capacidad física y mental para abordar un acceso a la alta o a la vertical montaña en lugares aislados. Se pasa por mucho antes de ir por el “gran premio”, lo que hace más responsable ese proceso. Hoy en día, la capacidad técnico/física es reemplazada por la capacidad económica de bancar una estructura que permita suplir las reales capacidades del montañista. Allí debería hacerse presente la ética profesional del guía de saber ver esto y “filtrar” a los que no cumplan un mínimo de requerimientos y que en vez de ser miembros de una expedición, se conviertan en un peso extra para el guía y/o los demás compañeros ante una situación complicada. Estos “filtros” reducirían la cantidad de integrantes de una expedición haciéndola más ligera, flexible y por ende segura. Sin embargo, esto no sucede porque esto chocaría con los modelos de negocio y no sería rentable. Por lo que la solución empresarial es la de aumentar la cantidad de gente idónea (guías, asistentes, sherpas) en pos de “cuidar” al cliente inexperto, sumando así mucha gente más al grupo y por ende aumentando los problemas operativos y de impacto de la expedición.

Igualmente, es importante destacar que hoy en día son pocos los guías que toman las decisiones en esta industria, más bien son más los que se convierten en presos de una estructura empresarial que la realidad impone y sus decisiones dejan de tener prioridad. La capacidad decisoria ya no está en una persona idónea sino en otra neófita o cuya esfera de conocimientos no incluyen los de montaña.

 

Camp 4 - Col Everest-Lhotse - foto Tim Rippel
Campo 4 Everest - Basural más alto del mundo - foto perfil público de Tim Rippel

Pero además del aspecto de la seguridad de las personas se encuentra la "arista" poco explorada de la sustentabilidad ambiental. Que miles de personas pululen por los campos bases, o cientos vayan glaciar arriba o abajo de campo de altura en campo de altura, genera un enorme desgaste al medioambiente. En Everest son cientos ya los que cada año intentan cumbre por lo que las expediciones mueven decenas de toneladas de equipo desde los 5.000mts. a los 7.800 del campo 4. Ese equipamiento es en última instancia bajado por los sherpas, pero igualmente mucho queda allí, generando basurales que no se degradan y corrompen la estabilidad ecológica. Problema similar se vive a nivel local en montañas como el Aconcagua. Aunque no hay "colas" que esperan por subir por cuerdas fijas o por pasar aristas peligrosas, los campamentos base y de altura se ven saturados de gente y la sustentabilidad de la montaña se encuentra seriamente cuestionada.

Como se observa debate es amplio y con infinitas aristas por lo que debería generarse un espacio de discusión de estos temas antes que sea tarde y se destruyan ambientes montañosos que son a final de cuenta nuestro campo de juego. Un buen tema para discutir en la próxima IMS a realizarse en octubre próximo no les parece? (ver http://www.ims.bz)

 

 

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